Archivo de la categoría Amor

¡Que viva el ogro!

Shrek

Shrek

No haré ningún cuento, ni una fábula, si una reflexión social, tomando como base el legado que ha transmitido durante años las historias realizadas por Disney. Ese mundo de hermosas y perfectas doncellas; princesas o aspirantes, junto a robustos caballeros, que alardean de sangre azul y heroicidades ilimitadas.

La idea no es hacer una crítica cinematográfica, para nada me considero ducho en la materia, y claro que yo también degusté y disfruté de esas cintas llenas de ingenuidad, romance sutil, incluso melodiosas tonadas tan famosas como los propios largometrajes.

Más bien pretendo plasmar la importancia de un filme llamado Shrek, el cual mostró la tan cacareada belleza interior y la popular frase, “El amor verdadero”, tal y como indica lo anteriormente dicho, letra por letra. Una narración a imitar, no solo por otros realizadores, sino por esos que día a día caminan sobre las calles asfaltadas; o no, de nuestro planeta.

Derek, Erik, Aladino, Felipe, Encantador, John Smith, Adam, son personajes que han despertado las pasiones inocentes de niñas que sueñan con príncipes y corceles, con castillos y deslumbrantes vestidos. Pero ese gordito de color verde, mal educado, solitario y con un cuchitril de hogar, enclavado en su “lujoso” pantano, también se ganó la admiración y el cariño por su manera desenfadada de encarar las situaciones.

No le hizo falta montar una bestia blanca de cabello largo, prefirió llevarse un burro parlanchín, porque él estaba ansioso por luchar para  cambiar la imagen de los ogros, y  si deseaba encontrar un amigo. Destrozó cualquier tipo de mito o cánones, hizo que la razón se transformara en amor, convirtió lo diferente en ideal, lo distinto en formal.

A Shrek le agradezco ser tal cual es, y los de la llamada vida real deberíamos tenerlo como estandarte a la hora de sacar a flote los sentimientos.

Siempre hay una letra más

Etiquetas: , , , , , , , , , ,

“Me atrevo”

Me atrevo a decirte,

que hay noches en las que trato no soñarte, para saber que no eres imposible.

Me atrevo a decirte,

que nunca te he escrito una canción, porque en ti se esconde la melodía.

Me atrevo a decirte,

que intentado olvidar tú nombre, para evitar llamarte en vano.

Me atrevo a decirte,
que intenté besar otros labios; pero terminé siempre en los tuyos.

Me atrevo a decirte,

que cambié tú foto de lugar, para que sólo pueda verla mi corazón.

Me atrevo a decirte,

que no tengo miedo a dejar de sentir tú calor, porque tú mejor abrazo se quedará conmigo.

Me atrevo a decirte,

que me gustaría caminar en dirección opuesta a la tuya, para desde un extremo a otro, gritar que te amo.

Etiquetas: , , , , ,

“Cuando se apague la luz”

Mientras mis ojos tengan luz

Mientras pueda decirte,

que cada día te ves más hermosa

Mientras siga desafeando

Cada movimiento,

cada gesto tuyo

Tú me creerás,

cuando digo que te amo

Peor si algún día

Todo se torna negro,

como un agujero sin fondo

y ya no puedo verte como antes

¿Me creerías cuando te dijera?

-Tú sonrisa, es la sonrosa de la vida-

-Tus ojos brillan hoy, más que nunca-

-Tienes el mismo rostro de un ángel-

Cuando se apague la luz

Cuando se oscurezca mi mirada

Lo difícil, no será verte

Lo complejo será saber,

si serás capaz de creerle a mi corazón.

Crónica de una ilusión perdida

Mientras la noche va cubriendo con su manto negro, el rojo intenso que va dejando el sol, que se retira triste, con lágrimas que caen sobre el mar, espejo que guarda en silencio, la desolación del Astro Rey. La luna se va asomando con sus estrellas, llena de dudas, que se transforman en preguntas, que el viento se lleva quien sabe a donde. Y allí estabas tú, formando parte de toda esa belleza natural, regalándole al mar; tú penetrante mirada, a la luna; el suave aroma de tú piel, a las estrellas; esa seductora sonrisa, y al viento; la melodía de tú vos; pero el sol, que ya no estaba allí, volvió, y no para regocijarse, ni alagar a la luna, sino para llenarse de ti; de tú luz, de esa  luz que sol irradias tú. Y cuando todo parecía perfecto, abrí los ojos sin quererlo, y sin pensarlo, atrapé cada momento del inolvidable sueño y los guardé en una caja pequeña, con tú nombre como candado, que abre y cierra, la crónica de una ilusión perdida.


v class=’post-footer-line post-footer-line-1′>

Creyendo en ti

“Caminar a tu lado”